El poder de la intuición

Los retos o problemas de la vida son la oportunidad que nos permitirá desarrollar un gran poder pero mucha gente reacciona a las crisis personales con miedo, lo cual es instintivo. Sin embargo, es posible darle un enfoque más integrado o lo que es lo mismo, utilizar tu cerebro superior y tu cerebro inferior de manera conjunta para una máxima eficiencia y lograr despertar el poder de la intuición.

 

La calidad de vida, depende de cómo enfrentamos  los momentos más difíciles.

¿Se convertirán estos momentos en puntos de inflexión que te llevarán hacia el progreso o se convertirán en derrotas?

Aquí entra en juego lo que nosotros llamamos la inteligencia emocional. La mayoría de las personas, cuando sienten la presión de las emociones, que nunca son más intensas que cuando la mente está desequilibrada, toman decisiones importantes basándose en impulsos o en lo contrario, en hábitos. Sin embargo, la inteligencia emocional puede ser un camino para conquistar las dificultades, para transformar la frustración y el abatimiento en momentos de avance y éxito.

Tips para desarrollar el poder de la intuición

  • No tomar los problemas como una amenaza sino como un desafío.
  • Entender que un problema trae una oportunidad de crecimiento.
  • Estudiar las posibles soluciones o estrategias para implementar al problema.
  • Identificar los hábitos te tiene bloqueado y remplazarlos por buenos hábitos.
  • Pausar las emociones y convocar el razonamiento positivo. 

Existen tres preguntas que no deberías hacerte cuando enfrentes una crisis o problema, porque promueven el abatimiento y el caos mental. 

No te preguntes:

  1. ¿Por qué lo hago todo mal?
  2. ¿A quién puedo culpar?
  3. ¿Ocurrirá el peor de los casos posibles?

Lo que yo me digo crea la imagen que yo tengo de mi y esa imagen determina mi calidad de vida. Nadie se eleva en la vida por encima de su autoimagen, por eso ya que  lo que se piensa y se dice tiene el poder de dar el rumbo de la vida y por esta razón no se puede culpar a terceros.

Por el contrario, siempre que las cosas vayan mal, hazte estas tres preguntas destinadas a convertir el caos mental en un proceso ordenado que el cerebro puede seguir y organizar físicamente. Pregúntate:

  1. ¿Debería solucionar, soportar o alejarme de este problema?
  2. ¿Puedo consultar a alguien que haya resuelto el mismo problema con éxito?
  3. ¿Cómo puedo profundizar en mi mismo en busca de soluciones?

La solución nunca está en el mismo nivel que el problema. Sabiendo esto puedes escapar de muchas de las trampas en las que suele caer la gente. ¿ Qué es lo que existe a nivel del problema? Pensamientos repetitivos que no llevan a ningún sitio, viejos condicionamientos que siguen aplicándose a opciones desfasadas, montones de comportamientos obsesivos e inútiles, estancamiento y mucho más. Sin embargo, la idea más importante es que tienes más de un nivel de conciencia, y a un nivel más profundo posees una intuición y una creatividad por explotar.

La intuición trae respuestas que normalmente no están disponibles para nosotros. Cuándo has hecho todo lo posible para resolver un problema y sin embargo la solución simplemente no se presenta, no estás derrotado, estás listo para un gran avance. Un gran avance es un salto de la razón a la intuición, ya sea a través de sueños, destellos de perspicacia o conociendo repentinamente la verdad. Aquí opera una ley de la conciencia: “pide y recibirás”.

Al principio, este ejercicio puede parecer extraño, pero tiene un poder notable si lo practicas lo suficiente. El principio de “pide y recibirás” se basa en la conciencia en su nivel más profundo y claro. Lleva muchos descubrimientos e ideas, todos basadas en confiar en la intuición y nutrirla. Al confiar en una inteligencia superior abre el camino para comunicarte con ella. En última instancia, el misterio de la intuición no es un misterio en absoluto, es el proceso normal de comunicación con la inteligencia superior presente detrás de cada situación.

Considera un problema o desafío que enfrentes actualmente y qué aún no ha sido resuelto. Puede ser cualquier cosa en el trabajo o en tu vida privada. Antes de acostarte esta noche, haz lo siguiente:

  1. Busca un momento en el que estés alerta y no fatigado. Siéntate con los ojos cerrados y aquieta tu mente deteniendo su diálogo interno, puedes centrar tu concentración en la respiración (inhalar y exhalar por 5 minutos).
  2. Plantéate el problema tan claramente como puedas.
  3. Ten una conversación contigo mismo en donde expreses lo que esperas que suceda. Ahora devuelve conscientemente tus expectativas al universo. Permanece abierto a lo que sea necesario que suceda, no a lo que tú esperas.
  4. Pregúntate si haz recopilado suficiente información para resolver el problema. Si otras personas están involucradas, ¿Haz recibido su opinión? Si la situación tiene varios factores externos, ¿Los comprende completamente? Si no lo haces, recopila más información antes de continuar. 
  5. Cuándo pidas una respuesta al problema, déjasela al universo: despégate del resultado.
  6. Permanece atento a recibir la respuesta desde cualquier dirección. Renuncia a cualquiera apego a un resultado específico. 
  7. Cuándo vayas a la cama, espera que te den la respuesta mientras duermes.
  8. Cuándo te despiertes a la mañana siguiente, no te levantes de la cama apresurado junto con los ojos cerrados, busca en tu interior la respuesta. Escucha en silencio lo que te venga. Espera una respuesta que sea clara, simple , definida y satisfactoria. Cuando tengas la respuesta, actúa en consecuencia.
  9. Si tu solución no ha llegado, ten paciencia. Ocúpate de tus asuntos diarios. La intuición no siempre tiene entregan el mismo día. Permanece preparado para un destello de sabiduría en los momentos más inesperados.

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